Capitulo 14: El secreto del papiro

En un intento desesperado de tranquilizarme comencé a pasear por la amplia biblioteca mirando sin buscar algo concreto hasta que de pronto un voluminoso libro con aspecto de ser muy antiguo llamó mi atención, no sólo por su tamaño sino por su aspecto de estar excelentemente cuidado, sin una mota de polvo sobre sus pastas o costados. Con algo de esfuerzo conseguí levantarlo, estaba en la parte alta de la estantería y su peso no era menor de veinte kilos.

Al colocarlo sobre la mesa escuché un leve crujido que me hizo volverme hacia el estante donde estaba el libro, y pude observar que al haber retirado el mismo había quedado a la vista un hueco en la madera disimulado con una tapa del mismo color que se abrió al no tener que soportar el peso del voluminoso ejemplar. Intrigado introduje mi mano en el hueco y pude sacar una carpeta plastificada que contenía varios documentos. Enseguida me llamó la atención una carta de un tal Alfeo dirigida a Leví, fechada en 1789 y en la que le pedía tranquilidad y que continuara con su misión, haciendo un recordatorio sobre la tercera ley, mi latín no daba para más.

El resto de documentos eran más recientes y se referían a compras y ventas de casas y mansiones en distintos puntos del mundo, sin aparente conexión entre ellos, no tenían firma ni fecha, excepto un pequeño resguardo que hacía referencia a la mansión que estábamos ocupando, escrito en español, fechado en 1910 y firmado por Leví. ¿Es el mismo Leví de la carta de 1789?

¿Quiénes eran Alfeo y Leví? ¿Qué relación tenían con Marcus y su familia? Nuevas dudas se sumaban a las que ya llenaban mi capacidad de razonar. No era capaz de pensar con claridad.

Guardé los documentos de forma apresurada antes de que alguien pudiera observar mi descubrimiento, no sabía a quien podía contar lo allí encontrado, en realidad no me fiaba ni de mí mismo.

Al salir de la biblioteca comprobé que el salón estaba vacío y en silencio. Al pasar junto al papiro me detuve un momento a releerlo comprobando que mi primera lectura pudo ser errónea confundiendo por y con, es decir, es posible que su traducción lo que quería decir es que el que no cumpliera la tercera ley sería castigado con la eternidad y no por la eternidad. Acaso se refería a alguno de los moradores de la mansión, quizás a Brandon, también “conocido” como Federico II de Alemania. Irremediablemente estaba perdiendo la cordura, aunque realmente la situación no era para menos.

4 comentarios:

Anónimo dijo... / 8:05 p. m.  

HOLA Y MUCAS GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!
AL ESCRITOR POR HABER PUBLICADO UN CAPITULO MAS, DESEAMOS DE VERDAD NO TENER QUE ESPERAR MUCHO TIEMPO ANTES DE CONOCER EL SIGUIENTE, GRACIAS NUEVAMENTE.

Anónimo dijo... / 8:58 p. m.  

demasiado interesante para hacernos esperar tanto...
serìa agradable recibir pronto el siguiente capìtulo.

carlo fabian.

Anónimo dijo... / 7:47 p. m.  

hey amigos !! a quien acudir para poder recibir esta historia ???????????

solo han hecho que nos interesemos en algo inconcluso, escriban ya !! vamos !!

Anónimo dijo... / 4:45 a. m.  

esta muy interesante la historia desearia que muy pronto publicaran el proximo capitulo realmente estoi mui ansiosa... y nu se demoren tanto!! att mafer

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