<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703</id><updated>2012-02-16T14:23:43.362+01:00</updated><title type='text'>Miedo</title><subtitle type='html'>El caso de la mansión del Pico del Buitre</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-5350123115145987443</id><published>2008-09-19T18:04:00.001+02:00</published><updated>2008-09-19T18:09:54.402+02:00</updated><title type='text'>Capitulo 14: El secreto del papiro</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.portalnet.org/images/miedomansion.jpg" width="400" border="0"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un intento desesperado de tranquilizarme comencé a pasear por la amplia biblioteca mirando sin buscar algo concreto hasta que de pronto un voluminoso libro con aspecto de ser muy antiguo llamó mi atención, no sólo por su tamaño sino por su aspecto de estar excelentemente cuidado, sin una mota de polvo sobre sus pastas o costados. Con algo de esfuerzo conseguí levantarlo, estaba en la parte alta de la estantería y su peso no era menor de veinte kilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al colocarlo sobre la mesa escuché un leve crujido que me hizo volverme hacia el estante donde estaba el libro, y pude observar que al haber retirado el mismo había quedado a la vista un hueco en la madera disimulado con una tapa del mismo color que se abrió al no tener que soportar el peso del voluminoso ejemplar. Intrigado introduje mi mano en el hueco y pude sacar una carpeta plastificada que contenía varios documentos. Enseguida me llamó la atención una carta de un tal Alfeo dirigida a Leví, fechada en 1789 y en la que le pedía tranquilidad y que continuara con su misión, haciendo un recordatorio sobre la tercera ley, mi latín no daba para más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de documentos eran más recientes y se referían a compras y ventas de casas y mansiones en distintos puntos del mundo, sin aparente conexión entre ellos, no tenían firma ni fecha, excepto un pequeño resguardo que hacía referencia a la mansión que estábamos ocupando, escrito en español, fechado en 1910 y firmado por Leví. ¿Es el mismo Leví de la carta de 1789?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quiénes eran Alfeo y Leví? ¿Qué relación tenían con Marcus y su familia? Nuevas dudas se sumaban a las que ya llenaban mi capacidad de razonar. No era capaz de pensar con claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardé los documentos de forma apresurada antes de que alguien pudiera observar mi descubrimiento, no sabía a quien podía contar lo allí encontrado, en realidad no me fiaba ni de mí mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir de la biblioteca comprobé que el salón estaba vacío y en silencio. Al pasar junto al papiro me detuve un momento a releerlo comprobando que mi primera lectura pudo ser errónea confundiendo por y con, es decir, es posible que su traducción lo que quería decir es que el que no cumpliera la tercera ley sería castigado con la eternidad y no por la eternidad. Acaso se refería a alguno de los moradores de la mansión, quizás a Brandon, también “conocido” como Federico II de Alemania. Irremediablemente estaba perdiendo la cordura, aunque realmente la situación no era para menos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-5350123115145987443?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/5350123115145987443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2008/09/capitulo-14-el-secreto-del-papiro.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/5350123115145987443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/5350123115145987443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2008/09/capitulo-14-el-secreto-del-papiro.html' title='Capitulo 14: El secreto del papiro'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-5010444609629928609</id><published>2008-07-04T12:37:00.002+02:00</published><updated>2008-07-04T12:44:01.155+02:00</updated><title type='text'>Capitulo 13: El enigma de Helen</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.portalnet.org/images/miedomansion.jpg" width="400" border="0"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desánimo y la desazón interna bloquearon toda posibilidad de armarme del valor necesario para avisar a los demás sobre el funestro descubrimiento realizado en mi retirada hacia el dormitorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras estar un buen rato pasmado mirando al infinito y sin saber qué hacer, por fin recuperé la capacidad de movimiento y salté del sofá, con paso rápido huí hacia mi habitación, cerré con llave tras mis pasos y me dejé caer sobre la cama sin fuerzas ni para quitarme la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desperté sobresaltado y con palpitaciones. Era de día aunque apenas entraba luz por la ventana. Recordé la visión del cuerpo sin vida de Helen y no entendía porqué no me habían despertado al encontrar un nuevo cuerpo inerte en el suelo del salón. Intenté escuchar tras la puerta y no oí gritos o lamentaciones, más bien parecía que los inquilinos de la mansión estaban dialogando de forma natural y sin sobresaltos. Salí del dormitorio y sorprendido vi que efectivamente estaban desayunando con toda normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al bajar las escaleras el primer rostro que se fijó en mí fue el de Eva, más serena pero con ligeras ojeras que denotaban lágrimas en una mala noche tras la pérdida de su amante y buen amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a Eva estaba Chris, increíblemente tranquilo, sonriendo a alguna broma de su tío que hablaba atropelladamente dirigiendo la mirada a su sobrino y a Mary que sentada frente a él también sonreía. No era capaz de entender lo que decían a pesar de que era en español, mis oídos y la mayor parte de mi cerebro estaban más ocupados en comprender qué estaba pasando que en escuchar el contenido de la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré de soslayo, con miedo de que alguien advirtiera en mi gesto señal alguna de preocupación, hacía el lugar donde había dejado a Helen pocas horas antes, y efectivamente no estaba allí. La ansiedad y la perplejidad a partes iguales me dejaron sin habla durante unos minutos en los que apenas pude esbozar una sonrisa cuando me miraban creyendo que compartía con ellos la entretenida conversación que mantenían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pude recuperar la capacidad de hablar pregunté de modo informal, intentando no dar importancia a mi pregunta, dónde estaba el resto de moradores de la casa. Marcus hizo referencia a la costumbre de Mateo de no compartir mucho su tiempo con los demás, y Chris comentó que Helen bajaría enseguida para unirse a nosotros en el desayuno. Estas últimas palabras sonaron con eco profundo en mi cabeza donde mis pensamientos buscaban con desesperación comprender lo que estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas tuve tiempo para buscar una teoría coherente, Helen apareció sobre las escaleras, radiante, espléndida y sin duda alguna estaba viva, muy viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedí disculpas y me retiré a la biblioteca, estaba seguro de que el temblor en mis piernas y las gotas de sudor que comenzaban a aparecer en mi frente terminarían descubriendo mi angustia y ansiedad. Respiré profundamente en varias ocasiones, necesitaba llevar oxígeno a mi cerebro para poder asimilar lo que acababa de ver. La enigmática presencia de Helen me hacía dudar de mí mismo, acaso sólo era una pesadilla lo vivido la noche anterior, o bien de alguna manera estaba llegando algún tipo de alucinógeno a mi torrente sanguíneo que deformaba la realidad hasta extremos insospechados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-5010444609629928609?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/5010444609629928609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2008/07/capitulo-13-el-enigma-de-helen.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/5010444609629928609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/5010444609629928609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2008/07/capitulo-13-el-enigma-de-helen.html' title='Capitulo 13: El enigma de Helen'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-4599929825506678913</id><published>2008-03-08T13:24:00.006+01:00</published><updated>2009-10-26T20:54:21.067+01:00</updated><title type='text'>Capitulo 12: La Biblia</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.portalnet.org/images/miedomansion.jpg" width="400" border="0"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté junto a la ventana con la mirada perdida en la oscuridad reinante en el exterior, repasando una y otra vez todo lo sucedido desde la mañana hasta la tarde. No entendía la manipulación que habían recibido los fallecidos en su cuerpo, no terminaba de comprender por qué habían desaparecido las llaves de los coches, no sabía a ciencia cierta quiénes estaban implicados en la muerte de Rodolfo y su mujer. Posiblemente pasé más de una hora absorto en aquellos pensamientos, ni siquiera me había cambiado de ropa, cuando de pronto una idea se despertó en mi atormentada mente, la solución del enigma estaba casi con toda seguridad en la Biblia encontrada en la biblioteca, tenía que recuperarla para estudiarla con más detenimiento. No lo pensé dos veces, salí con premura de mi habitación, cerré despacio la puerta y bajé las escaleras en penumbra e intentando no hacer ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar en la biblioteca me encontré de manera inexplicable con el libro que estaba buscando sobre la mesa, apenas tardé un minuto en buscar en las estanterías un diccionario de latín, eso me ayudaría a traducir los textos. Cuando salía de la habitación me sorprendí al observar que el despacho de Marcus tenía la luz encendida con la puerta casi cerrada, me acerqué con sigilo y a través de la ranura pude ver a alguien sentado en el sillón y leyendo unos textos  sobre la mesa, en un primer momento me asusté pues no reconocía a aquella persona, pero enseguida comprendí. Al moverse un poco hacia la luz pude ver que era el señor Brandon, pero sin pelo y sin gafas. El peluquín debía de ser de buena calidad pues hasta ese momento hubiera jurado que su pelo era natural. Se mostraba muy concentrado en la lectura con la cara ligeramente en penumbra, no sabía si mostrar mi presencia o simplemente retirarme igual que había llegado. De pronto levantó su rostro y miró fijamente hacia una estantería, la sangre se heló en mis venas y durante unos instantes me quedé sin respiración, aquella cara era la misma que había observado en los cuadros del salón. Salí de la biblioteca con un ligero temblor en todo el cuerpo y con algunas gotas de sudor en la frente, me dirigí hacia el primer cuadro y comprobé que efectivamente Marcus Brandon estaba en ambos óleos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel endiablado crucigrama en que se había convertido los descubrimientos que se iban sucediendo tenía que tener respuestas correctas, y estaba convencido de que el libro que llevaba en mis manos tenía más de una solución. Cerré la contraventana y la puerta del dormitorio con llave, no quería que nadie interrumpiera mi investigación, además me sentía más seguro. De nuevo la contraportada del libro llamó mi atención, admirándola de forma detenida pude ver una representación de una batalla de las cruzadas con el mismo personaje central, vivo retrato de Marcus. En el borde inferior con letra minúscula y casi ilegible había escrito unas palabras muy reveladoras: Federico II. Nazaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.portalnet.org/images/federico2.jpg" width="238" border="0" align="left" /&gt;Si lo allí escrito era real resultaba que el anfitrión de aquella mansión podía ser el rey excomulgado, organizador de la VI Cruzada, Federico Matamoros era Marcus Brandon. Mi mente se negaba a aceptar tal afirmación, la medicina y la ciencia me prohibían admitir tal pensamiento. Tuve que sentarme pues mis piernas no eran capaces de soportar el peso de mi cuerpo, había perdido la fuerza en un instante. Miré y remiré el libro una y mil veces, si no me estaba volviendo loco tenía que aceptar las evidencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparté por un momento aquellos pensamientos para intentar centrarme en el interior del libro. Durante más de dos horas trabajé incesantemente en traducir algunos párrafos y sobretodo las palabras resaltadas en el texto. No sentía cansancio alguno, la adrenalina mantenía a tope las funciones de todo mi organismo, el frío del exterior apenas si llegaba a mi cuerpo que se encontraba sudoroso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude traducir palabras sueltas de forma inconexa, la mayoría de las subrayadas se encontraban en los textos relacionados con la muerte de Jesús. Poca ayuda me aportó el laborioso esfuerzo de traducción, pero cada vez estaba más convencido de que había una relación estrecha y directa entre Marcus y Federico II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran más de las cuatro de la madrugada cuando decidí dejar el libro donde lo había encontrado, para no despertar sospechas. Me asomé tras la puerta, el silencio dominaba el pasillo y también el resto de la casa. Arrastré suavemente los pies calzados con zapatillas finas que no hacían ruido, podía oír el latido de mis arterias en las sienes. Si en aquel momento me hubiera encontrado con alguien habría sufrido un seguro infarto, el miedo de nuevo envolvía todos mis movimientos alterando hasta la respiración. Una vez en la parte inferior de la mansión, en el salón, me encontré más relajado, no había señales de que ningún otro estuviese levantado a aquella hora. Entré sigilosamente en la biblioteca y dejé el libro sobre la mesa, del despacho del señor Brandon no salía luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso a mi habitación pasé junto al sofá y casi caí al suelo al tropezar con algo inesperado. Me volví algo enfadado conmigo mismo por no tener el debido cuidado de no hacer ruido. De pronto me quedé helado con un grito interior recorriendo mi garganta, tuve que hacer un gran esfuerzo para ahogarlo e impedir que saliera al exterior. El objeto causante de mi tropiezo era el pie de Helen que yacía sin vida junto al sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos primeros segundos en que me encontraba desconcertado, me acerqué y pude comprobar que efectivamente el cuerpo estaba inerte y sin vida. Entre la penumbra de la habitación apenas si se veía con mínima claridad su semblante, tranquilo y sin muestras de violencia o dolor. Intuitivamente me apresuré a buscar marcas de pinchazos tanto en su región lumbar como en el esternón, aunque en esta ocasión no había marca alguna. El estado de rigidez aún no se había iniciado por lo que la muerte hacía poco que se había producido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí me encontraba yo, sentado en el sillón, sin saber qué hacer. Si despertaba al resto de los moradores de la casa tendría que explicarles por qué me encontraba en el salón y no durmiendo como sería de suponer, lo contrario, es decir, irme a mi dormitorio quizás sería lo más sensato dadas las circunstancias, pero en el fondo me molestaba dejar allí a Helen, como si nada hubiera pasado y no avisar al menos a su esposo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-4599929825506678913?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/4599929825506678913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2008/03/la-biblia.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/4599929825506678913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/4599929825506678913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2008/03/la-biblia.html' title='Capitulo 12: La Biblia'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-3821142134726372339</id><published>2007-06-12T21:17:00.000+02:00</published><updated>2007-06-12T21:30:10.838+02:00</updated><title type='text'>Capitulo 11: Intento de escapar</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Durante unos minutos me sentí paralizado, no entendía qué estaba pasando en realidad en aquella casa, pero mi ánimo estaba en pensar que un peligro muy cierto amenazaba seriamente mi vida. Me volví con rapidez sobre mis pasos y regresé a mi habitación, sólo recogí el abrigo y salí corriendo sin hacer ruido hacia el garaje. Cuando me senté en mi coche descubrí que las llaves habían desaparecido, estaba seguro de que las había dejado en el salpicadero. Un fino temblor se apoderó de mis manos que torpemente fueron abriendo uno tras otro los demás vehículos allí aparcados, todos se encontraban en la misma situación. Estaba decidido a escapar de aquella maldita mansión de cualquier manera, abrí la puerta de la calle e inicié el único camino que había para llegar hasta allí. A pesar de que el abrigo era impermeable se empapó con la lluvia en pocos minutos, el frío llegaba a mi piel empujado por la fuerza del viento helado. Apena había recorrido dos kilómetros cuando tuve que detener mi desesperada huida, justo al terminar un recodo del camino me encontré con un derrumbe del único puente por donde discurría la carretera, a ambos lados tenía unos barrancos difíciles de vadear y al fondo había una rambla cargada de agua torrencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repasé con insistencia e irritación los alrededores buscando una salida pero al final tuve que asumir que era imposible continuar sin tener un equipo de montañismo adecuado. Vencido por el desánimo y por el frío recorrí el camino de vuelta hacia la casa, comenzaba a anochecer y las sombras invadían de forma acelerada la escasa luz que llegaba a través de las nubes. La lluvia cesó en su insistente caída, quizás como premio por detener mi alocada huida. Entré en el interior de la casa por donde había salido, por el garaje, estaba roto en mi interior pero firmemente decidido a encontrar la solución de la encrucijada donde me había metido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el salón me vi sorprendido con la mirada de todos los moradores de la casa puesta sobre mí. Empapado de agua y tiritando de frío, durante unos segundos no supe qué decir para romper el silencio impuesto por la sorpresa, sólo se me ocurrió comentar que había salido a dar un paseo para matar el tiempo. Al oír mis palabras Madame Eva irrumpió en sollozos y con lágrimas en los ojos me dijo con voz entrecortada que Rodolfo había muerto. Intenté poner cara de sorpresa y me interesé por las circunstancias de lo sucedido. Marcus me explicó que cuando abandonó su despacho y se dirigió a la habitación de Rodolfo lo encontró ya fallecido. Sus palabras parecían denotar cierta preocupación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-No entiendo lo que está pasando, no sabía que Rodolfo estuviera enfermo. Doctor García cree que puede ser algún tipo de infección o solamente es una extraña coincidencia el hecho de que hallan fallecido con tan pocas horas de separación.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me atreví a desvelar en aquel momento todos los descubrimientos que había realizado. Sólo indiqué que antes de valorar ambas muertes tenía que explorar detenidamente el cuerpo de Rodolfo, quería ganar tiempo. Miré detenidamente el rostro de los presentes intentando encontrar algún signo que delatara culpabilidad, pero con la excepción de Eva que se encontraba realmente afligida, comprensiblemente después de la revelación que me había hecho, los demás mantenían un rictus serio pero relajado, con un rostro impenetrable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subí a mi habitación para secarme y cambiarme de ropa. De vuelta al salón me encontré con Eva, más relajada, con Marcus y con Helen, los demás habían desaparecido. Me acompañaron al dormitorio donde estaba Rodolfo, me detuve junto a la puerta durante unos segundos, algo había cambiado aunque en un primer momento no supe lo que era. Simulé una exploración de su cuerpo para al menos distraer la atenta mirada de mis acompañantes. Tras meditarlo durante unos instantes decidí confesar que no sabía la causa exacta de la muerte pero que posiblemente estaría asociada a un accidente cardiovascular. La cara de Eva expresaba cierta tranquilidad, quizás esperaba que la muerte de Rodolfo tuviera alguna otra causa de origen violento. Marcus permanecía impasible y en silencio. Helen que apenas si había pasado del marco de la puerta miraba con interés todos mis gestos, como si esperase que encontrara algo sorprendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos minutos de obligado silencio salimos de la habitación. Antes realicé la misma operación que en el otro dormitorio, dejé entreabierta la ventana para que el frío ambiental conservara lo mejor posible el cuerpo sin vida de Rodolfo. Nos dejamos caer en los sillones de salón, Marcus me miró fijamente y sin decir una sola palabra se dirigió a su despacho, posiblemente a intentar contactar a través de la emisora. Helen intentaba consolar a Eva, acariciaba sus manos y su pelo, seguramente conocía su estrecha relación con el fallecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Brandon regresó en pocos minutos y por su gesto se adivinaba que no había podido utilizar con éxito el aparato emisor. El mal tiempo se había convertido en el personaje central de la historia influyendo negativamente en los sucesos que aún estaban por llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Tengo la impresión de que las circunstancias se nos escapan de las manos&lt;/em&gt; -afirmó Marcus-. &lt;em&gt;Señor García le ruego me haga cualquier indicación sobre lo que podemos hacer para controlar la situación, quizás sería interesante el intentar llegar a la aldea más cercana y pedir ayuda a través del teléfono.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Es imposible la salida por carretera &lt;/em&gt;-no pude evitar el comentario-, &lt;em&gt;cuando salí a pasear me encontré con el desprendimiento del puente que hay a un par de kilómetros de la casa, quizás conozca otra salida.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcus confesó con tristeza que aquella carretera era el único camino para salir de la mansión, los alrededores sólo llevaban hasta barrancos impracticables. Por lo que la única salida estaba en esperar que el tiempo mejorase y los auxilios llegasen por el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ventanas emitían quejidos incesantes soportando la violencia del viento que intentaba entrar en la casa. La noche se había cerrado rápidamente y su espesa negrura rodeaba amenazante aquella mansión que por instantes se estaba convirtiendo en el único rincón del universo donde el tiempo se había detenido para recrearse en mi sufrimiento. Durante bastantes minutos estuvimos en silencio, en realidad pocos eran lo motivos que teníamos para dialogar. Cuando Mary y Chris bajaron de sus habitaciones decidimos tomar algún aperitivo y retirarnos pronto a nuestros dormitorios, el descanso y el sueño servirían para mejorar el desasosiego que parecía invadirnos. Eva fue la primera en abandonar la reunión, no sin antes pasar por la habitación de Rodolfo, subió las escaleras con lágrimas en los ojos y dejando oír algún sollozo. Enseguida se despidió el señor Brandon y yo mismo aproveché la ocasión para retirarme a mi dormitorio, necesitaba reflexionar sobre todos los hechos acaecidos en aquel intenso día que no había terminado aún.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-3821142134726372339?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/3821142134726372339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2007/06/capitulo-11-intento-de-escapar.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/3821142134726372339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/3821142134726372339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2007/06/capitulo-11-intento-de-escapar.html' title='Capitulo 11: Intento de escapar'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-8971134846986870940</id><published>2007-03-27T20:15:00.000+02:00</published><updated>2007-03-27T20:22:55.658+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 10: Aislados</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Al salir del despacho me asomé por la ventana de la biblioteca. El día seguía estando muy gris, el viento no cesaba y la lluvia golpeaba de nuevo, con enfermiza obsesión, sobre los cristales. Tuve que concentrarme para recordar con exactitud el día de la semana en el que estábamos. Al encontrarnos alejados del mundo normal había conseguido olvidarme hasta de mirar la hora. La falta de noticias tanto en radio como en televisión, el no poder leer la prensa, incluso el no conducir o escuchar la música de mi vecina de habitación en la pensión, me estaba arrastrando a sentir una inexorable sensación de aislamiento. De pronto sentí una urgente necesidad de verme acompañado por otras personas, por lo que regresé rápidamente al salón, donde sólo encontré a Mary y Helen con Rodolfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado el estado de decaimiento de Rodolfo decidí darle un tranquilizante suave y acompañarle hasta un dormitorio anexo al suyo, en la zona de servicio de la casa, para que descansara. La hora del almuerzo estaba próxima por lo que decidimos tomar unos aperitivos fríos para pasar las pocas ganas de comer que en general parecíamos mostrar. El silencio se impuso durante los escasos minutos que duró la comida. Como era costumbre, Mateo no apareció. Marcus se dirigió a su despacho para intentar, una vez más, conectar con la ciudad a través de la emisora. Me senté en el sillón junto a la chimenea, estaba tan relajado que me dormí durante unos minutos. Al despertar observé que el salón estaba vacío, los demás posiblemente estaban descansando en su habitaciones. El silencio se veía, otra vez, roto por el estruendo de un trueno no muy lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desperecé lentamente, frente a mí se encontraba el gran cuadro con la batalla entre cruzados e infieles, cuanto más fijamente lo miraba parecía que los personajes cobraban vida y ejecutaban sus acciones como si se tratara de la puesta en escena de una obra de teatro. El sopor del sueño recién abandonado despertaba mi imaginación. La figura central de nuevo me miraba con una sonrisa lacónica como si supiera algo de mí que le causaba gran placer, sobretodo por que yo no acertaba adivinar de qué se trataba. Hice un gran esfuerzo para retirar la mirada, un segundo después la pintura se había vuelto inanimada. Las neuronas de mi cerebro estaban dispuestas a darme problemas bajo la presión de las circunstancias que estaba viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del salón y dirigí mis pasos hacia la habitación de Rodolfo, tenía que comprobar que se encontraba bien. Entré en la habitación que estaba en penumbra, un pesado y agobiante silencio parecía fluir de las gruesas paredes, ni siquiera se escuchaba los ecos de los fenómenos meteorológicos que arreciaban en el exterior. Me acerqué sigilosamente para no despertarle, pero segundos después pude comprobar que daba igual hacer mucho ruido, Rodolfo ya no despertaría de su sueño eterno. Incomprensiblemente había fallecido, en silencio, con el rostro contraído en un gesto de malestar más que de dolor. También se encontraba sobre su lado izquierdo, al igual que su mujer. Mi primera intención fue avisar rápidamente a los demás, pero una inspiración momentánea me llevó a investigar antes de comunicar el evento. Efectivamente y tal como lo sospechaba en su zona lumbar había una pequeña marca de aguja, qué era lo que allí estaba pasando, qué morboso interés llevaba a inyectar un desconocido líquido en la médula espinal de aquellas personas. Este nuevo óbito erizó el vello de todo mi cuerpo, me sentí realmente amenazado, mi vida estaba en serio peligro, la muerte recorría los pesados muros de aquella vieja mansión buscando nuevas presas para su colección. Cuando pude recuperarme de la primera impresión continué buscando en Rodolfo otras señales de lo que había sucedido, así encontré pequeños hematomas en sus muñecas, no en los tobillos, por último vi otro pinchazo sobre su esternón, éste más bien parecía de extracción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí corriendo de la habitación y entré en la adjunta, donde estaba la esposa de Rodolfo, tenía que comprobar si había sido manipulado su pecho. Efectivamente, allí estaba la pequeñísima herida de punción con aguja. Al pensar en las agujas recordé que en mi maletín había colocado varias de ellas, temía lo peor,  me dirigí de prisa a mi dormitorio donde pude comprobar que mi temor era realidad, la mayoría de las agujas, sobre todo las intramusculares, habían desaparecido. Tras un exhaustivo recuento del material del maletín no observé que faltara alguna otra cosa, todo estaba allí, incluso las cápsulas del tranquilizante que había utilizado con Rodolfo, aunque me extrañó que una de ellas estuviera rota, de pronto lo comprendí todo, habían sido manipuladas por lo que posiblemente la dosis que suministré a Rodolfo fue mucho mayor de lo que yo me pensaba, por eso no había oído llamada de socorro ni había señales de mucho forcejeo, estaba profundamente dormido cuando recibió la visita de uno o más moradores de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé despacio desde mi habitación, pensando en cómo organizar mis siguiente pasos, estaba claro que algo muy grave estaba sucediendo. El salón estaba tranquilo, la familia Brandon y los invitados aún no habían dado señales de vida. Me sentía solo y perdido como en una gran tormenta en el mar, aferrado a un pequeño barco que estaba a punto de destrozarse con el fuerte golpe de cualquier ola, pero mientras el barco aguantase debía seguir estando alerta para proteger mi más estimado tesoro, mi propia vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-8971134846986870940?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/8971134846986870940/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2007/03/captulo-10-aislados.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/8971134846986870940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/8971134846986870940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2007/03/captulo-10-aislados.html' title='Capítulo 10: Aislados'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-59977926413313431</id><published>2007-01-20T19:55:00.000+01:00</published><updated>2007-01-20T19:57:37.537+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 9: Demasiadas extrañas circunstancias</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Tal cúmulo de extrañas circunstancias y raras sensaciones me llevaron a pensar que en aquella casa había algo más de lo que se podía observar a primera vista. Decidí seguir investigando sigilosamente y sin comentar mis inquietudes a los demás, pues en realidad el extraño dentro del grupo era yo mismo y aún no sabía si se había urdido un plan conjunto o bien había un proyecto unipersonal en contra del resto de los presentes en aquella casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidimos mantener a la esposa de Rodolfo en su cama sin cambiarla de su posición hasta que pudiéramos contactar con la policía por si se estimaba necesario algún tipo de investigación dado el carácter repentino del fallecimiento. Abrí un poco la ventana para que el frío retrasara la descomposición el mayor tiempo posible, en pocos minutos bajó la temperatura en el interior de la habitación hasta los cinco grados, en el exterior se había iniciado un nuevo aguacero acompañado de fuerte viento, las condiciones meteorológicas se habían propuesto hacer de fondo tenebroso en aquella tétrica situación. Al retirar la ropa que la tapaba aprecié una ligera rasgadura en el camisón a través de la que se veía un pequeño hematoma sobre su columna vertebral a nivel lumbar, me acerqué y pude comprobar un diminuto orificio por el que parecía que alguien había introducido, con una aguja, algún líquido en su médula espinal. Mi mente se llenaba de dudas, ya no sabía a ciencia cierta si mi ánimo se dejaba arrastrar por los hechos que estaban ocurriendo y por tanto mi imaginación me hacía ver más allá de la realidad, o más bien sólo era una pequeña herida realizada de una forma accidental. En cualquier caso mi desazón aumentó al comprobar que en las muñecas y en los tobillos de la finada había unos hematomas que indicaban claramente que había sido agarrada con fuerza antes de fallecer, en consecuencia, al menos tres personas visitaron a la esposa de Rodolfo en la noche anterior para practicar algún tipo de maniobra claramente en contra de su voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del dormitorio en silencio y pensando una vez más en todo lo vivido en las pocas horas que llevaba en aquella extraña mansión. Aproveché que los demás estaban tranquilamente hablando en el salón para regresar al despacho e intentar  de nuevo la conexión por radio. Al pasar por la biblioteca me fijé en la mesa y no vi la Biblia que allí había dejado, tampoco estaba en su estantería original. No le di mayor importancia y durante los siguientes minutos probé con reiterados fracasos el contacto con el mundo exterior. Tenía una gran sensación de claustrofobia al ver que no podía pedir ayuda fuera de la casa..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado de no obtener resultado alguno me disponía a salir cuando Madame Eva entró en el despacho, su rostro reflejaba pesadumbre, sus ojos húmedos indicaban claramente que se encontraba realmente apenada por lo sucedido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor García, nos conocemos muy poco pero las vibraciones que recibo de usted me hacen pensar que es una buena persona, por eso me atrevo a confesarle que estoy muy asustada. Desde que he llegado a esta casa tengo sensaciones muy extrañas y la muerte de la señora me ha sobrecogido de tal manera que no paro de pensar que no será la única en acabar su existencia, durante las próximas horas pueden ocurrir hechos muy dramáticos que afecten a cualquiera de los que aquí estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atreví a indicarle, aún sin grandes detalles, que yo también me encontraba en su misma situación. Le dije que me preocupaba el hecho de que Rodolfo no apreciara algo durante la noche, aunque no le comenté mis descubrimientos. En voz baja, casi cuchicheando, me hizo una nueva e inesperada confesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No piense que Rodolfo tiene algo que ver con la muerte de su esposa, es imposible, ha estado toda la noche en mi habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si aquello era cierto podía descartar a dos personas que no pudieron tener relación con la muerte de la asistenta, o tal vez Madame Eva pretendía despistarme aún más. Salió de la habitación sin volver su mirada atrás. Durante varios minutos reflexioné sobre las consecuencias de la información que acababa de recibir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-59977926413313431?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/59977926413313431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2007/01/captulo-9-demasiadas-extraas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/59977926413313431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/59977926413313431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2007/01/captulo-9-demasiadas-extraas.html' title='Capítulo 9: Demasiadas extrañas circunstancias'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-2032847495418058482</id><published>2006-12-02T23:25:00.000+01:00</published><updated>2006-12-02T23:30:14.736+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 8: Desayuno prometedor</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Me desperté sobresaltado, tenía la sensación de haber dormido profundamente durante muchas horas, pero apenas eran la ocho de la mañana. Salí al pasillo para acceder al cuarto de aseo que estaba junto a mi dormitorio, la casa permanecía en silencio. Tras asearme y vestirme bajé al salón donde me encontré con Rodolfo poniendo la mesa para el desayuno, su rostro denotaba cansancio con un ligero rictus de dolor, lo saludé y me atreví a preguntar si se encontraba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Buenos días señor García. La noche ha sido larga y no he podido descansar mucho. Mi mujer no se encontraba bien y me ha mantenido en vela varias horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le recordé que era médico y debería haberme despertado pues para esas circunstancias me encontraba en la casa. Entonces me explicó que su mujer padecía algún tipo de trastorno nervioso, que no supo definir, y que con cierta frecuencia se alteraba y sufría una crisis que desaparecía varias horas después de tomar su tratamiento. No quise insistir en el asunto dada la frialdad de la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé a Rodolfo con sus tareas y me dediqué a pasear por el gran salón, que a pesar de que la chimenea estaba constantemente encendida no tenía olor a leña quemada ni acumulación de humo, el tiro debía ser el adecuado para permitir una buena ventilación. Me detuve una vez más frente al papiro escudriñando con atención todo lo que había en el interior del marco en un intento de encontrar una pista sobre su posible origen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco llegaron todos lo invitados excepto el secretario de Marcus. Nos sentamos a la mesa donde destacaban varia jarras de agua, enseguida entendí el porqué. Ante de iniciar el desayuno la familia Brandon al completo se dedicó a tomar hasta tres vasos de agua y posteriormente un gran vaso de zumo, no vi que tomasen otras viandas, ni siquiera café. Me pareció una costumbre rara pero no le di mayor importancia. Madame Eva y yo sí nos servimos una buena taza de café con leche y tomamos unas tostadas. Tras el desayuno parecía que habíamos recuperado vitalidad pues iniciamos una entretenida conversación que duró más de una hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los demás seguían absortos en un diálogo que no tenía mucho fundamento, me acerqué de forma distraída a la puerta principal y la abrí con sigilo. El tiempo se mantenía endiabladamente malo, el viento permanecía como el fenómeno meteorológico de moda en los últimos días, en esos momentos no llovía pero el cielo amenazaba con una nueva tormenta. Volví rápidamente al interior, no me apetecía un enfriamiento que estropeara mi presencia en la mansión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aproximé a la reunión justo cuando Helen recuperaba la idea aportada en la velada anterior y proponía el distribuirnos la casa para buscar alguna información sobre el papiro. En ese momento me pareció un juego de niños, pero en realidad no tenía nada mejor que hacer así que apoyé con vehemencia la propuesta. Marcus, como anfitrión, propuso la distribución en la que a mí me tocó la biblioteca, a Chris y su esposa los dormitorios desocupados, al señor Brandon y Mary la guardilla y a madame Eva le tocó investigar en el salón. Propusimos reunirnos tras dos horas y comentar nuestros hallazgos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré en la biblioteca pensando que me había tocado la mejor suerte pues aunque no encontrara algo interesante, sí podría entretenerme con los cientos de libros puestos a mi disposición. A pesar de que los ventanales de la sala estaban abiertos la poca luz que entraba iluminaba mal las estanterías, empezaba a echar de menos la brillante luz solar. Tras un primer vistazo rápido me aproximé a la primera estantería con la idea de recorrer en orden toda la sala. Durante la primera media hora no encontré libros interesantes, todos ellos eran novelas antiguas mezcladas con libros de viajes e incluso alguno de bricolaje, pero cuando empezaba a aburrirme llamó mi atención un título que parecía estar fuera de contexto, se trataba de un libro religioso en concreto de una Biblia, pero era algo especial, estaba escrita en latín antiguo, por mucho que me esforzaba apenas si podía traducir algunas palabras sueltas. El libro en sí mismo era una pieza de coleccionista, con grabaciones en oro y encuadernado en piel, se notaba cosido a mano. Extrañamente tenía muchas palabras subrayadas para destacarlas entre las demás. En cualquier caso no tenía la misma distribución de la Biblia que yo conocía. Estaba tan absorto con el libro que no me había dado cuenta que casi había pasado el tiempo para volver a la reunión, a pesar de todo mantuve mi interés y seguí leyendo algunos de sus capítulos. Al cerrarlo me di cuenta que en su contraportada había una grabación muy interesante, era una representación, una vez más, de una batalla de las cruzadas. De pronto oí una fuerte voz muy cerca de mi oído, tanto que el libro casi se cae de mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Señor García, mi mujer, mi mujer, no se despierta -se trataba de Rodolfo, con el rostro compungido y muy alterado. Le indiqué que se tranquilizara y me contara lo que sucedía-. Tal como le conté había pasado mala noche por lo que esta mañana la he dejado descansando y no la he despertado, cuando me levanté parecía tranquila pero cuando me he acercado a llamarla no responde ni se mueve en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí corriendo tras él, atravesamos la cocina y accedimos a la parte trasera de la casa donde estaban sus habitaciones. Tras una rápida exploración comprobé que efectivamente la esposa de Rodolfo estaba muerta en su cama. Todo parecía indicar algún problema circulatorio del tipo infarto o embolia cerebral pero sus ojos abiertos con la conjuntiva ensangrentada y los músculos de la cara contraídos me desorientaron en un primer momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté consolarle lo mejor que supe, pero Rodolfo se mostraba abatido y con cara de incredulidad, no entendía que la fragilidad humana nos puede llevar a esas situaciones. Lo dejé durante unos momentos para avisar al resto del personal, sólo Madame Eva mostró una exclamación de sorpresa y de cierto dolor, los demás parecían estar esperando la noticia, sus rostros estaban inexpresivos. O estaban muy acostumbrados a recibir noticias inesperadas o habían perdido toda sensibilidad humana frente a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados los primeros minutos pregunté a Marcus si había algún medio de comunicación con la ciudad pues los teléfonos móviles no funcionaban en aquel lugar. Me indicó que en su despacho tenía una emisora de radio por si surgía alguna urgencia, y por supuesto aquélla lo era. Tardé unos segundos en localizar el aparato, se encontraba bien disimulado en un rincón de la habitación, lo conecté e intenté contactar con alguien, mis repetidas maniobras fueron infructuosas. O bien la emisora estaba rota, o las condiciones meteorológicas impedían su normal funcionamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado de no conseguir mi finalidad distraje mi atención hacia el resto del despacho. Seguía pensando que la habitación era demasiado pequeña comparada con el resto de la mansión, esa sensación aumentó al ver que no tenía ventana alguna. Con la mirada fui recorriendo toda la estancia hasta encontrar algo que llamó mi atención, sobre la mesa y asomando por debajo de otros papeles había unos dibujos que representaban, una vez más, lo que podría ser una batalla de las cruzadas. Antes de continuar mis investigaciones me volví para comprobar que me encontraba solo. El dibujo era muy parecido a los grandes cuadros del salón, a primera vista no tenía nada más de especial, pero tras una minuciosa observación de los detalles me sorprendí con una figura que espada en ristre partía en dos a un infiel y que daba la impresión de mirar fijamente al observador con cara de irónica malicia, lo más extraño era su sorprendente parecido con Marcus. En el margen inferior del dibujo se podía leer que correspondía a una copia de una pintura realizada en 1295.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tan absorto en mis pensamientos que no sabía cuanto tiempo llevaba en el despacho, intenté colocar todo como estaba y salí deprisa, tanto que sin querer tropecé con la estantería que estaba junto a la puerta. En ese momento se disparó algún resorte secreto y se abrió una falsa puerta tras la misma estantería. Estaba tan nervioso que no sabía qué hacer. Me asomé despacio en lo que parecía un despacho oculto aunque la limpieza que se observaba indicaba que era frecuentemente visitado, sólo tenía estanterías de madera con aspecto de antigua, con una pequeña mesa en un rincón y una sola silla. La escasa luz que entraba desde la otra habitación no me permitía ver con más detalle. Cerré con suavidad la falsa puerta y regresé al salón para comentarle a los demás que era imposible la comunicación por radio. No me atreví a desvelar mi descubrimiento de la habitación secreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodolfo estaba sentado en una silla y tomaba un poco de agua, se mostraba enormemente desconsolado, mientras los demás intentaban animarle con frases mil veces repetidas en situaciones similares. Me acerqué de nuevo a la habitación donde estaba la fallecida para realizar una inspección más minuciosa. Mirando con detenimiento su rostro sentí una azarosa sensación de que aquella mujer había sufrido una gran impresión antes de morir, sus ojos permanecían exageradamente abiertos. Su cuerpo, ya en rigor mortis, me hacía pensar que la muerte le había llegado sobre las cinco o las seis de la madrugada, aproximadamente a la misma hora que escuché los extraños ruidos. Yacía de lado en posición fetal y con la cara dirigida hacia la ventana. No entendía cómo Rodolfo no había notado algo extraño si estaba medio dormido, tal como él mismo me había indicado por la mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-2032847495418058482?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/2032847495418058482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/12/captulo-8-desayuno-prometedor.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/2032847495418058482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/2032847495418058482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/12/captulo-8-desayuno-prometedor.html' title='Capítulo 8: Desayuno prometedor'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-116361998752144378</id><published>2006-11-15T20:43:00.000+01:00</published><updated>2006-11-28T19:26:56.126+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 7: La primera noche</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Tras una charla distendida, con una copa de licor, me disculpé por retirarme pronto, pero el cansancio del viaje y las emociones me hacían desear acostarme y con un buen sueño recuperarme para un nuevo e interesante día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dormitorio, en penumbra, estaba frío. Me puse el pijama con rapidez y me introduje en la cama cuya ropa de abrigo enseguida calentó mi cuerpo envolviéndome en un agradable calor que rápidamente me llevó a los brazos de Morfeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabría asegurar cuánto tiempo había dormido cuando, de repente, un extraño sonido me despertó sobresaltado. Tardé unos segundos en ajustar mi mente y situarme exactamente en mi habitación. La luz de los relámpagos lejanos me hizo pensar que aquello había interrumpido mi sueño, pero antes de poder dormirme de nuevo oí otra vez el sonido. Parecía un grito, más bien un fuerte quejido, sordo y lejano. Hubiera afirmado que era de un animal pero sabía a ciencia cierta que no había en aquella casa. Me asomé al pasillo donde todo estaba tranquilo, agudicé mis oídos para intentar escuchar algo más, pero los siguientes minutos nada perturbó el silencio que reinaba en toda la mansión. Una intensa tiritona me recordó de repente que estábamos a las puertas del invierno y en una casa a más de mil metros de altitud. Volví rápidamente a la habitación y me puse una espesa bata de casa que encontré en el armario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se cortó la luz, probablemente el generador se había parado. A tientas recorrí el dormitorio y encontré una vela, junto a la cual había una caja de cerillas. Encendí la tenue luz y me senté junto a la ventana. Fuera se mecían de forma acompasada los árboles empujados por el viento. Entre las nubes se asomaba de forma tímida la Luna, que casi estaba llena, proyectando un baile de sombras que se arrastraban con rapidez y entre las cuales quise adivinar la figura de una persona corriendo, pero debió ser efecto del sueño que se apoderaba una vez más de mí. Instantes después se oscureció el exterior de la casa y la lluvia reanudó con fuerza su caída sobre los cristales de la ventana con un sonido muy relajante, tanto que enseguida me acosté durmiéndome profundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante aquella primera noche no hubo más sobresaltos ni emociones especiales, parecía ser la calma que precede a la tormenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-116361998752144378?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/116361998752144378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/11/captulo-7-la-primera-noche.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/116361998752144378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/116361998752144378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/11/captulo-7-la-primera-noche.html' title='Capítulo 7: La primera noche'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-114953072652910320</id><published>2006-06-05T20:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-31T11:32:35.543+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 6: Primera recapitulación</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Al hacer un repaso de lo escrito hasta ahora he encontrado una serie de detalles que se me habían escapado en un primer momento, por lo que creo que es conveniente realizar un repaso de lo sucedido hasta este momento y ampliar algunos conceptos que han sido tratados de una manera sucinta. El hecho de no ser un escritor profesional me lleva a cometer estos errores que  espero sean disculpados por el lector&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que lo primero que debo hacer es afirmar una vez más que esta historia es real aunque al final más de un lector pensará que no es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mansión ha sido escuetamente descrita cuando en realidad es casi un personaje más de este relato. Desde el exterior se aprecia una gran casa con una entrada central y amplia sobre su fachada sur, terminada en piedra, de dos plantas de altura incluyendo la planta baja y la planta alta, donde se sitúan los dormitorios, y un ático tipo guardilla bajo un techo muy inclinado para evitar la acumulación de la nieve, con numerosas ventanas enrejadas para evitar el acceso de los posibles ladrones, de forma rectangular, y con cuatro escalones para acceder a su puerta principal. En su lado oeste, a la derecha  de la entrada, se encuentra el acceso a la cochera, no encontrando en todo su perímetro ninguna otra puerta, salvo una pequeña en la parte posterior que da paso a las habitaciones de Rodolfo y su esposa, y a la cocina, a ésta última también se accede desde el garaje. Desde el mismo garaje se entra en el salón, pieza principal de la casa y ya descrito anteriormente, aunque cabe destacar así mismo dos grandes cuadros, colgados sobre las paredes uno frente al otro, cuyo motivo principal es una batalla entre cristianos y musulmanes donde no parece haber triunfadores ni perdedores, sólo destaca el rostro de dos enigmáticos personajes muy parecidos entre sí y con el arlequín de mi dormitorio, más adelante sabremos qué relación tienen con nuestra historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no hemos descrito a la esposa de Rodolfo, es interesante definirla como una mujer callada y prudente. Durante los días de mi estancia en la mansión no tuve la posibilidad de escuchar su voz, tras la segunda jornada alguien me advirtió que era muda, al parecer tras sufrir una emoción muy intensa. Se apreciaba que había pasado los cincuenta años pero mostraba una sensata madurez. Con aspecto muy limpio y el pelo recogido, el hecho de verla moverse realizando sus quehaceres producía una grata sensación de tranquilidad. Su nombre, aunque no lo recuerdo con exactitud, ha sido omitido intencionadamente pues no es necesario para el desarrollo de los sucesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un último apunte, antes de continuar, sobre el dossier de enfermedades que me presentó el señor Brandon. A pesar de que con ello no guardo el secreto médico, es conveniente que el lector sepa que ya en el primer vistazo del documento me llamó la atención una extraña, aunque leve, enfermedad que de forma incomprensible afecta a toda la familia Brandon, incluyendo a Marcus, su amante, Chris y su esposa. Se trata de un tipo de anemia llamado fisiológica y que suele aparecer en los primeros días de la vida. Era evidente que  debía de ser un error de laboratorio o bien un mal diagnóstico. En cualquier caso el resto de las analíticas y pruebas complementarias que aparecían en el dossier eran completamente normales, quizás demasiado normales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:orange;"&gt;(El siguiente capítulo sólo será publicado cuando se reciban al menos 5 comentarios)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:orange;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-114953072652910320?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/114953072652910320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/06/captulo-6-primera-recapitulacin.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114953072652910320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114953072652910320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/06/captulo-6-primera-recapitulacin.html' title='Capítulo 6: Primera recapitulación'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-114685030822955566</id><published>2006-05-05T19:22:00.000+02:00</published><updated>2006-07-06T17:55:26.926+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 5: Los invitados</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;El primero en aproximarse fue el sobrino de Marcus, Chris Brandon, muy cerca del cual se encontraba su esposa, Helen. La pareja no tenía hijos, según me informaron poco después. Chris era un hombre joven, de unos treinta y cinco años, de mediana altura, algo más bajo que su tío, pelo castaño muy corto, parlanchín dado a opinar en todas las conversaciones, siempre se encontraba con una copa en la mano. Desde que sus padres fallecieron en extrañas circunstancias, vive con, y de su tío. Su esposa apenas había cumplido los treinta, de pelo oscuro y muy largo, cuidaba su cuerpo con esmero, apenas le sobraban unos gramos de peso, más introvertida y callada, te permitía participar en la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chris, que había escuchado la última parte de nuestro diálogo, preguntó a su tío, en perfecto español, dónde estaba el resto del papiro. Marcus admitió no poder asegurar su localización, aunque estaba casi seguro de que no estaba lejos, dentro de la propia casa. Entonces fue cuando Helen propuso, dado el mal tiempo reinante y que no podían salir a la calle, dedicar el día siguiente a intentar localizar los trozos que faltaban del documento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos habíamos sentado en la gran mesa del salón, donde Rodolfo y su esposa estaban colocando los cubiertos para la cena, cuando apareció la amante de Marcus, Mary, esplendorosa joven con no más de veinticinco años y un cuerpo esbelto y bien proporcionado, de tez morena y brillante, ojos y pelo negro, desenvuelta en sus andares, saludó efusivamente a su pupilo y con un ademán de la mano izquierda al resto de los presentes. El señor Brandon no tuvo el detalle de presentármela formalmente, aunque realmente no era necesario. Su mirada dulce y sensual era capaz de cautivar a cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La velada se mostraba relajada y tranquila, sólo estropeada de alguna manera por el ruido persistente que llegaba desde el exterior, donde soplaba con fuerza el viento y se escuchaba el eco lejano de una tormenta. Hasta ese momento todo había sido normal y dentro de lo esperado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madame Eva, como gustaba ser llamada, apareció bruscamente por la puerta de la biblioteca, según nos informó llevaba horas estudiando un libro que había encontrado de forma casual en una estantería y que trataba sobre el poder de la mente para crear ilusiones y alteraciones de la realidad en situaciones de gran presión psíquica. En un primer momento casi tuve que contener una sonrisa pero poco después comprendí que Madame daba gran importancia a la capacidad intelectiva de nuestro cerebro con el cual ella era capaz de vislumbrar situaciones pasadas y futuras. De aspecto desaliñado y poco respetuoso con la corrección en el vestir, Eva, que rondaba los cuarenta años, se mostró como una mujer muy nerviosa y con cierto grado de ansiedad, con gran capacidad para escuchar con atención lo que los demás decían, pero con el defecto de dirigir cualquier tema hacia lo exotérico y mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Brandon nos comentó que su secretario se había disculpado con anterioridad a la reunión, que por motivos de trabajo no nos podía acompañar, se encontraba retirado en su habitación, aunque se uniría al grupo en los postres. Por lo que iniciamos la comida sin más trámite formal. Una cena que a pesar de no ser muy abundante fue suficiente para recuperarme del apetito que había terminado por molestar mi aparato digestivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y efectivamente, antes de tomar el postre, apareció, Mateo, el secretario de Marcus, cuyo apellido tendrán que disculpar que no recuerde. Un hombre joven pero con semblante maduro y serio. De pelo rubio, casi blanco, tanto que un primer momento pensé que era albino, pero el color de sus ojos marrones demostraba que no era así. Su estructura anatómica denotaba gran vitalidad. Presentó ademanes correctos, saludando uno a uno a todos los comensales de la mesa y pidiendo disculpas por no haber ocupado su sitio en la cena. Pronto descubrí que era costumbre el ausentarse durante las comidas, de hecho no tuve la posibilidad de coincidir con él, ni siquiera tomando el aperitivo. Su eficiencia y efectividad le había llevado a encargarse de la administración de todas las empresas de su jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:orange;"&gt;(El siguiente capítulo sólo será publicado cuando se reciban al menos 5 comentarios)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:orange;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-114685030822955566?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/114685030822955566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/05/captulo-5-los-invitados.html#comment-form' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114685030822955566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114685030822955566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/05/captulo-5-los-invitados.html' title='Capítulo 5: Los invitados'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-114418985572885471</id><published>2006-04-05T00:13:00.000+02:00</published><updated>2006-05-05T19:22:45.893+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 4: "La casa encantada"</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Paré el automóvil en medio de la carretera, no creí que existiera el peligro de encontrar otro coche circulando en sentido contrario, marqué en el teléfono el número que me habían dado de referencia. Torpe de mí, era imposible que aquel lugar estuviera cerca de algún poste de telefonía móvil. Ya no sabía qué hacer, si volverme o continuar, era imposible adivinar cuánta distancia me quedaba por recorrer, y el camino cada vez era más difícil de seguir. En cualquier caso, como siempre, me equivoqué de nuevo y continué avanzando. Hubiera sido un buen momento para desechar la búsqueda de lo desconocido, por muy peligroso que fuese dar la vuelta seguro que no lo habría sido tanto como lo que me iba a suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tensión del viaje había hecho desaparecer el frío, incluso sudaba levemente. Mis ojos se esforzaban para encontrar el mínimo signo por donde debía dirigirme. De pronto, tuve que frenar bruscamente, una sombra negra se había colocado delante del coche, el cual se deslizó suavemente hasta detenerse unos pocos metros más adelante. El susto había sido monumental, un hombre muy delgado y alto, vestido de negro riguroso, y con una linterna en la mano, se había abalanzado hacia el camino, haciendo señas para parar. Después de un primer momento en el que me quedé paralizado y analizando la situación, reaccioné rápidamente, abrí la ventanilla y pregunté qué pasaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- ¿Señor García? -Me preguntó con voz ronca, profunda y entrecortada-. Hace unos minutos que le estoy esperando para evitar que se perdiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió al automóvil y comenzó a frotarse las manos y los brazos, pues a pesar de los guantes y el espeso abrigo que llevaba, los cero grados que marcaba el termómetro exterior del coche había hecho mella en su temperatura corporal. Me indicaba con la mano que siguiera hacia delante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas habíamos recorrido trescientos metros cuando entre la penumbra y los copos de nieve casi no se distinguía una gran mansión discretamente iluminada en su exterior. La primera impresión fue de tranquilidad, aunque no tardé mucho tiempo en cambiar de opinión. Mi acompañante me explicaba que era el asistente del señor Brandon y que podía llamarle Rodolfo, sin más señas de identidad, también se encargaba de guardar la finca durante los largos períodos de ausencia de su propietario. Me confirmó que yo era el último de los invitados, aunque mi presencia obedecía más a un contrato que a una invitación. Además de nosotros y Marcus en la casa había seis personas más, la esposa de Rodolfo y cocinera, la amante de Brandon, su secretario personal, su sobrino y esposa, y un extraño personaje, una vidente que le acompañaba constantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodolfo salió del automóvil para abrir la puerta lateral de la casa por la que se accedía a las cocheras. Aparqué, sintiendo vergüenza, junto a tres grandes vehículos cuyas marcas sólo sabía que existían pues las había visto en televisión. El garaje servía como muestra de lo que era la mansión, una gran casa, con diez dormitorios, cada uno de ellos con aseo, una cocina gigantesca y un salón descomunal que ocupaba casi toda la parte inferior del edificio, desde aquí salía una larga escalera que llegaba a la primera planta donde estaban las habitaciones. En el centro del salón, que también se utilizaba como sala de estar y comedor,  había una gran chimenea, que por supuesto estaba encendida, con varias puertas en sus laterales que daban a la cocina, el garaje y la biblioteca. Todo muy acogedor si no fuera por la débil luz que mal iluminaba toda la casa, el generador de corriente eléctrica no daba mayor potencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El salón estaba en silencio sólo roto por el crepitar de la madera ardiendo en la chimenea, Rodolfo me indicó que pasara a la biblioteca, que también estaba en silencio, desapareció por una puerta de madera disimulada entre las estanterías de la pared. Apenas tuve tiempo de observar los cientos de libros, bien ordenados, que había en la sala dominada por una gran mesa ovalada en su centro con varias sillas de aspecto muy cómodo, cuando reapareció el asistente indicándome que pasara a la habitación adjunta. Era un despacho, quizá pequeño para lo visto del resto de la casa. Junto a la mesa y de pie se encontraba Marcus. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- Pase señor García, le agradezco que haya aceptado mi invitación para acompañarnos durante unos días. Le ruego se sienta como en su casa e intentaré no molestarle demasiado, en realidad mi salud está perfecta pero no quiero que mis invitados se sientan desasistidos estando tan lejos de la ciudad, sobre todo por el mal tiempo reinante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un ademán me indicó que me sentara. Su voz sonaba cansina y altiva, con seguridad en lo que estaba diciendo. Su aspecto externo no reflejaba enfermedad, de un metro noventa de alto, ligeramente obeso, con poco pelo, sin canas, nariz picuda, sin arrugas en la cara, ojos vivos y penetrantes, daba la impresión de tener bastantes menos años de los que realmente tenía. Durante unos minutos dialogamos sobre el resto de personas que ocupaban la mansión haciéndome algunas indicaciones sobre ligeras dolencias que padecían y entregándome un pequeño dossier sobre las mismas. No tratamos el tema económico, dándolo por conocido y aprobado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodolfo me acompañó a mi dormitorio, una habitación amplia con una gran ventana, por supuesto cerrada, con contraventanas de madera y cortinas hasta el suelo. A pesar de la calefacción sentí un escalofrío estremecedor. El techo de elevada altura junto con las paredes de piedra transmitía una sensación de cautiva frialdad. Al menos la cama era amplia y parecía cómoda. Las paredes estaban adornadas con cuadros de motivos florares excepto uno que mostraba la figura de un arlequín con ojos fijos y penetrantes, parecía que te miraba a cualquier punto de la habitación, quizá por el efecto de la escasa iluminación, su rostro me recordaba algo que en ese momento no supe identificar. Deshice la maleta rápidamente colocando la poca ropa que llevaba en un armario grande empotrado en la pared cuyo fondo oscuro no llegaba a distinguir. La única silla del dormitorio estaba situada junto a la ventana como si su último morador hubiera pasado mucho tiempo en esa posición. Sobre la mesa y la mesita de noche había unos candelabros con velas, los cortes de luz debían ser frecuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí al pasillo que rodeaba en su parte interior al salón. Desde la barandilla pude observar que era el primero en bajar, esperaba que los ocupantes de la casa no fueran de costumbres anglosajonas y me hubiese perdido la cena dado lo avanzado de la hora. Me acerqué con curiosidad a la chimenea, sobre un lateral resaltaba un gran papiro enmarcado y escrito en latín, con gran esfuerzo para usar mi escaso conocimiento de esa lengua muerta pude traducirlo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;B&gt;“... La tercera ley no debe ser incumplida bajo ningún concepto, hay de aquel que lo hiciere pues será castigado por la eternidad...”&lt;/B&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraño mensaje para adornar el hogar de una casa, pero en realidad no desentonaba en absoluto con el resto de la mansión. En la parte inferior derecha y con un tamaño mucho más pequeño había escrito una fecha que no pude distinguir con seguridad pero las dos primeras cifras eran un uno y un dos, mil doscientos y algo. La frase estaba claramente incompleta pues el papiro se notaba rasgado tanto en su parte superior como inferior, con clara apariencia de ser muy antiguo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- Interesante, no cree. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sobresalté al escuchar aquellas palabras que rompían el silencio. Se trataba de Marcus que de forma sigilosa había llegado muy cerca de mí sin darme cuenta de su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- Estaba en la casa cuando la compré, los expertos me aseguraron que al menos tenía setecientos años, aunque no supieron explicarme el sentido de las palabras escritas, ni si pertenecían a algún texto conocido. El dueño anterior de la mansión, también su constructor, por lo visto era arqueólogo aficionado y descubrió el papiro en unas excavaciones realizadas en Palestina. Mis indagaciones personales me han llevado a relacionarlo con la VI Cruzada, organizada por el excomulgado Federico II de Alemania, que logró la recuperación de Jerusalén, Nazaret y Belén, por lo que bien podría ser parte de un texto secreto de alguna orden templaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprendí a mí mismo escuchando con máxima atención, pero antes de realizar pregunta alguna suspendimos la conversación ante la llegada de otros invitados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-114418985572885471?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/114418985572885471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/04/captulo-4-la-casa-encantada.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114418985572885471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114418985572885471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/04/captulo-4-la-casa-encantada.html' title='Capítulo 4: &quot;La casa encantada&quot;'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-114151821275172777</id><published>2006-03-05T01:10:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T00:13:10.810+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 3: La Decisión</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.cineweb.biz/nuevadimension/nieve1.jpg" width="200" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Aún tardé unos minutos más en tomar la decisión de aceptar el encargo, pero la incertidumbre y el desconocimiento de lo que podría encontrar me arrastraron a tomar una determinación que posteriormente lamentaría mil veces. Total sólo serían cinco días de unas vacaciones de Navidad de las que todavía me sobrarían otros tantos días para descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogí algo de ropa en mi vieja maleta y por supuesto un buen abrigo, mi destino no era muy acogedor climáticamente hablando. Repasé el contenido de mi maletín y repuse algunas medicinas. El teléfono móvil tenía carga suficiente. Me despedí de la vieja patrona y con dificultad (como casi siempre) pude arrancar el automóvil, denominación que no describe con exactitud un viejo coche que no he podido renovar en los últimos diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir de la gasolinera me entretuve unos segundos en escuchar la información meteorológica, el invierno estaba siendo lluvioso y frío, y según los comentarios de la radio los próximos días iban a ser especialmente desapacibles, con posibilidad de tormentas acompañadas de fuertes ráfagas de viento, en resumen, un panorama muy acogedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una hora circulando por una vieja carretera apenas si había recorrido algo más de la mitad de la distancia hasta la mansión que había sido construida cincuenta años antes por un loco soñador y solitario arquitecto que buscaba dejar huella en la posteridad, siendo rehabilitada hace muy poco tiempo. La oscuridad se adueñaba progresivamente de la montaña por la que discurría el camino, ligeramente asfaltado, por el que tuve que desviarme según el plano que me habían entregado. La escasa luz de mis faros intentaban escudriñar, entre las gotas de la lluvia persistente, dónde estaban los límites de la carretera, pues entre curva y curva se adivinaban los barrancos que cada vez se hacían más profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sensación de inquietante soledad se iba instalando en mi cerebro, hacía muchos kilómetros que no se veía casa alguna, ni nada relacionado con actividad humana. Para colmo la lluvia se transformaba en copiosa nevada por motivo de la altura y de la temperatura, que iba disminuyendo conforme la otra subía. Pronto el limpiaparabrisas comenzó a tener problemas para retirar los copos que se acumulaban sobre el cristal, y para colmo un extraño ruido comenzó a sonar en el motor. Sin darme cuenta y entre dientes iba susurrando algo que posiblemente sería una oración para no quedarme parado y aislado en aquel sombrío paraje. El frío comenzó a penetrar en el coche a pesar de la calefacción, sentía una pequeña tiritona que contraía los músculos de la cara de forma espasmódica obligándome a sonreír en una situación como aquella. De una forma u otra lo que realmente estaba sintiendo era miedo, un miedo que inexorablemente me acompañaría en todo momento durante aquella maldita aventura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-114151821275172777?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/114151821275172777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/03/captulo-3-la-decisin.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114151821275172777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/114151821275172777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/03/captulo-3-la-decisin.html' title='Capítulo 3: La Decisión'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-113916235075621899</id><published>2006-02-05T18:42:00.000+01:00</published><updated>2006-03-05T01:10:19.830+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 2: Tres días antes</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.portalciencia.net/images/almez.jpg" width="160" align="left" border="0" hspace="5" /&gt;Pocos días antes del inicio de mi relato me encontraba relajado sobre mi cama de la casa de huéspedes donde he permanecido en los últimos dos años, escuchaba la lluvia suave sobre los cristales de la ventana y veía adormecido como el viento balanceaba plácidamente las ramas del deshojado almez que el paso de los años había hecho elevar su tronco hasta la segunda planta donde se encontraba mi habitación. Una música estridente, casi ruido infernal, llegaba desde la morada adosada a la mía, pero ni eso era capaz de romper aquel momento de relax y tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuánto tiempo permanecí adormilado, pero la voz de la patrona rompió el embrujo y me trajo de nuevo al mundo real, me llamaba, como de costumbre, desde el piso inferior, nunca he sabido para qué teníamos teléfono sobre la mesita de noche. Me anunciaba a grito pelado que un mensajero acababa de dejar un sobre para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo extraño de aquella noticia me hizo levantar como un resorte, bajé rápidamente las escaleras. Pocos segundos después, de nuevo en mi habitáculo, pude observar con intranquilidad un gran sobre acolchado. En su interior había una carta dirigida a mí y un mapa de carreteras. El mensaje era realmente breve: "Estimado Luis. Dado que dispones de unos días de descanso y sé que no tienes ocupaciones importantes, te ruego aceptes acudir a la dirección que adjunto para actuar como asesor médico de un importante y rico personaje público que va a permanecer retirado en una hacienda durante los próximos cinco días. Yo he tenido que declinar esta oportunidad pues me marcho con la familia a visitar a los abuelos. Tus honorarios normales serán duplicados, además de los gastos de viaje. Perdona por la premura de tiempo. Esta noche debes acudir a la cita, espero que tu coche no te deje tirado". La firma era la de un amigo y compañero de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, y aunque aún no lo había mencionado, mi profesión es la de médico. Hace más de tres años que realizo mi actividad profesional en el servicio de urgencias del único hospital de la ciudad, tiempo suficiente para verme sobrecogido por la rutina de un trabajo diario que absorbe casi todo mi tiempo y que no me ha permitido en pensar en otras posibilidades personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos minutos no salía de mi sorpresa, por lo que tuve que releer de nuevo la misiva, de forma lenta y esforzándome por comprender todo su significado. Desde el primer momento descarté que fuera una broma, aunque realmente así lo parecía. En cualquier caso tenía razón al decir que no tenía previsto actividad especial alguna, y la oferta económica parecía interesante, cualquier extra puede venir bien para engrosar mis ahorros y cuanto antes abrir la consulta privada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hacienda a la que hacía referencia estaba a setenta kilómetros de la ciudad en un paraje de montaña, a unos mil doscientos metros de altitud, denominado Pico del Buitre (el nombre ya empezó a inquietarme y preocuparme). Sobre el mapa se adivinaba que se encontraba bastante aislado de cualquier núcleo de población, por lo que su propietario, Marcus Brandon (este nombre tampoco se corresponde con el real, pero es conveniente saber que es un adinerado hombre de negocios, extranjero por supuesto, que pasa mucho tiempo en nuestro país, normalmente de incógnito), se encontraría más seguro si a su lado había un experto médico que pudiera solventar cualquier indisposición corporal de forma discreta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-113916235075621899?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/113916235075621899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/02/captulo-2-tres-das-antes.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/113916235075621899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/113916235075621899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/02/captulo-2-tres-das-antes.html' title='Capítulo 2: Tres días antes'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20584703.post-113648848873022749</id><published>2006-01-05T20:11:00.001+01:00</published><updated>2009-10-26T21:05:37.099+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 1: Miedo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CxmGeTprGj4/SuYA7xlneTI/AAAAAAAAC9A/j8-oIs9Sy_Y/s1600-h/miedo3.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 203px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CxmGeTprGj4/SuYA7xlneTI/AAAAAAAAC9A/j8-oIs9Sy_Y/s320/miedo3.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397002230373513522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Miedo&lt;/b&gt;, no es exactamente la palabra que podría definir la sensación que sobrecogía todo mi cuerpo. Terror, es más aproximado a la realidad. Una sensación de angustia vital oprimía mi corazón haciendo que latiera a mil revoluciones por minuto, agolpando la sangre en las arterias de tal manera que su paso por las proximidades del oído producía un silbido insistente y entrecortado. El sudor fluía por todos los poros de mi piel intentando eliminar el calor interno generado en aquella situación asfixiante que a pesar de la energía desencadenada me impedía mover un solo músculo. Los párpados permanecían paralizados, y aunque no podía verlas, seguramente las pupilas estaban exageradamente dilatadas. El temblor de los músculos provocado por el miedo, que casi relaja los esfínteres, me impedía salir corriendo, aunque no sabía a dónde dirigirme para huir de aquella pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento se escuchaba con fuerza a través de los cristales de las ventanas, sus aullidos junto al sonido de la lluvia que había arreciado en los últimos minutos, no impedían oír el eco profundo y tembloroso de los truenos que acompañaban a la tormenta que por fin descargaba con toda su fuerza sobre la casa que parecía iba a ser el último habitáculo de mi pobre cuerpo terrenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los recuerdos se agolpaban en mi cerebro, de forma desordenada pero con coherencia. Aún no sabía cómo había llegado a desencadenarse los hechos que me habían arrastrado a aquel sublime momento de mi existencia. Una burda sonrisa se esbozaba en mi rostro, compungido por el dolor y la ansiedad, tenía su gracia acabar de aquella manera tan estúpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que la cerradura de la puerta y el mueble que había colocado tras ella no podrían detener por mucho tiempo la entrada. La entrada, de quién o de qué, porque en realidad no sabría definir con exactitud el origen del ente que había originado tan horrible violencia. Aunque me atrevería a apostar, con grandes posibilidades de acertar, que se trata de un hombre, pues sólo una mente humana es capaz de elucubrar tan malvados y escabrosos actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier sonido que llegaba desde el pasillo, que accedía a la habitación donde me encontraba, ponía mis vellos de punta, las palpitaciones ahogaban mi garganta y todos mis sentidos se esforzaban en adivinar su origen. La luz que de forma intermitente acompañaba a los relámpagos que se asomaban por la ventana, rompía la espesa oscuridad que invadía hasta el último rincón, daba la sensación de que las sombras se abalanzaban hacia mí para aumentar el dramatismo de aquel cuadro dantesco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay que ser un avezado lector para comprender que de alguna manera tuve que salir de aquella situación, no sin gran esfuerzo y con más de un recuerdo permanente sobre mi cuerpo. Por lo que es razonable construir desde los cimientos y comenzar el relato por el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi verdadero nombre no tiene sentido revelarlo pero como de alguna manera me tienen que llamar, así en adelante me conocerán por Luis García. Los demás personajes de “Miedo” también han sido cambiados para que aquellos que están al día de ciertas noticias aparecidas no hace mucho tiempo en los medios de comunicación no puedan reconocerles, aunque dada la trascendencia que tuvo en su momento al final se sabrá de qué suceso escalofriante y desgarrador se trata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20584703-113648848873022749?l=miedomansion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miedomansion.blogspot.com/feeds/113648848873022749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/01/captulo-1-miedo.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/113648848873022749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20584703/posts/default/113648848873022749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miedomansion.blogspot.com/2006/01/captulo-1-miedo.html' title='Capítulo 1: Miedo'/><author><name>Paco Gil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11838920308568716937</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://www.portalciencia.net/images/pacogil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CxmGeTprGj4/SuYA7xlneTI/AAAAAAAAC9A/j8-oIs9Sy_Y/s72-c/miedo3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
